En el transcurso de mi vida he visto la bondad de Dios y la maldad del diablo en las acciones del hombre. Habitan en nuestro ser, son parte de cada uno de nosotros. Podría empezar a detallar un sinnúmero de ejemplos pero más bien exalto al lector que sea el mismo el que escudriñe en sus recuerdos estos ejemplos. Todos hemos estado expuestos a esta bondad o maldad y más aun hemos sido protagonistas de estos ejemplos.

Les podría decir que la satisfacción recibida en mi caso de aquellos actos de bondad fue superior por mucho a la satisfacción recibida en los mismos de maldad. Pero también les podría decir que a mi entender he visto como personas actuando con maldad recibían una satisfacción en demasía. Ahí el dilema de cómo el hombre es motivado a obrar según sea la respuesta de satisfacción.

Debemos entender que no todas nuestras acciones son motivadas en antelación a una satisfacción, son tantas las veces que tenemos que obrar y/o decidir una acción a tomar no importa la consecuencia ya que la situación lo amerita.

En este caso haré referencia a aquellas acciones en las cual tenemos la libertad de decidir de que manera obrar y tomemos como ejemplo la situación en que de niño y/o adolescente tenemos la presión de grupo.

Es aquí donde muchos niños y/o jóvenes son atraídos a obrar de cierta manera no en antelación a una satisfacción individual y si en una grupal o mas bien del líder de grupo.
Aquí es donde el humano en un ejemplo de tantos, va reforzando esos sentimientos de bondad (piedad, misericordia, caridad, ternura, clemencia, indulgencia, humanidad, compasión) o maldad (perversidad, malignidad, malicia, malevolencia, execración, envidia, malquerencia, crueldad).

En mi caso el reforzar esos sentimientos de bondad me convirtió a su vez en líder alterno dentro del grupo, digo alterno ya que los sentimientos de maldad dentro del grupo eran más arraigados (Por sentimientos de temor y/o miedo) que los de bondad. Pero esto no me dejaba relegado en hacer estas acciones de bondad ya que había y siguen habiendo personas débiles (o que así se creen) a quien proteger de aquellos que creyéndose mas fuertes abusan de los demás.

Recuerdo que mi mama (Esperanza) decía que a ella la cuidaba Dios y yo le respondía que pensara que el me había enviado (Solo Dios sabe). Mi familia tenía miedo de algunas de mis acciones ya que eran violentas y procuraban que yo no me enterara de cosas que les pasaban. Pero estas acciones eran a mi entender justas ya que no eran motivadas por el abuso y si en respuesta de abusos. Dios me juzgara y yo aceptare.

Es como en el transcurso de mi vida he estado expuesto a estos sentimientos de Bondad y Maldad. Y como he optado por reforzar estos sentimientos de Bondad. Exalto a todos a que refuercen, busquen, anhelen estos sentimientos de Bondad. Aprecien, estimen, valoren esta satisfacción de querer ayudar y proteger a los demás sin más satisfacción que la de sentirse bien al hacerlo.

Que manera tan sencilla de llenar esta necesidad de satisfacción que encontraremos día a día en la vida. Personas a quien ayudar y/o proteger.